Las clases se realizaron de lunes a viernes de 8.00 a 9.00 de la mañana y podían incorporarse todas las personas que lo desearan, simplemente con un chándal o una ropa cómoda uniéndose al grupo, en el que los pavos reales, que nos acompañaban cada mañana, estaban perfectamente integrados, convirtiéndose en unos expertos del Tai Chi. |